Día del Escritor y Día del Libro

El 13 de junio se conmemora el DÍA DEL ESCRITOR por el día del nacimiento de Leopoldo Lugones (1874), y el 15 de junio se considera el DÍA DEL LIBRO recordando la entrega de premios del Concurso Literario organizado por el Consejo Nacional de Mujeres (1908).

Estos dos parámetros determinan que la mitad de cada mes de junio sea una temporada de festejos de la literatura argentina.

ONG Interbioestrategia I.B.E intenta homenajear con palabras propias y de un autor inolvidable al oficio de recitar y narrar historias en este retazo de Iberoamérica.

escritores_2_reducc

DÍA DEL ESCRITOR Y DÍA DEL LIBRO

El aniversario del nacimiento de Don Leopoldo Lugones (que ocurriera el 13 de junio de 1874 en Villa María del Río seco Córdoba)

Es tomado como fecha conmemorativa para el día del escritor en la Argentina porque entre otros muchos méritos artísticos y educativos fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), institución con filiales en el resto del país.

LEOPOLDO LUGONES

leopoldo_lugones_1

La actividad literaria en gran parte de Latinoamérica es intensa, pero sus autores rara vez pueden vivir de ella. Las condiciones de publicación son en el mejor de los casos fatigosas y no pocas veces el autor solventa parte de los costos.

Aun así existe una literatura argentina en crecimiento y evolución, prueba de ello es la tendencia actual a libros sobre investigación de escándalos públicos sustituyendo a la escuela de literatura fantástica de la primera mitad del siglo XX.

escritor_1

¿Y en tanto que sucedió con el gran escritor de Córdoba Leopoldo Lugones? Sus descripciones de la guerra gaucha aun resuenan en los literatos de generaciones posteriores sin que se lo reconozca con certeza.

De manera silente y gravativa influencia quizás a todos los esforzados creadores literarios de estos parajes de Latinoamérica (hasta aquellos que intentan distanciarse de los cánones tradicionales) Ernesto Sábato disculpó de estos desatinos a sus compatriotas y quizás a todo el universo literario con esta frase:

"Los hombres escriben ficciones porque están encarnados, porque son imperfectos. Un Dios no escribe novelas"

La impronta de la obra de Lugones en generaciones contemporáneas y posteriores suele ser tan intensamente irreconocida como inevitable. Un minúsculo ejemplo de esto se vislumbra en un libro aparecido años después de su desaparición fisica.

La obra “El Hacedor” de Jorge Luis Borges (un hito europeizante de la literatura mundial) se inicia con un onírico texto: “A Leopoldo Lugones” en ella el autor recrea una escena quizás tan imposible como anhelada por los autores argentinos.

En homenaje a todos ellos ONG INTERBIOESTRATEGIA (I.B.E) lo reproduce hoy en su totalidad.

A Leopoldo Lugones

Los rumores de la plaza quedan atrás y entro en la Biblioteca. De una manera casi física siento la gravitación de los libros, el ámbito sereno de un orden, el tiempo disecado y conservado mágicamente. A izquierda y a la derecha, absortos en su lúcido sueño, se perfilan los rostros momentáneos de los lectores, a la luz de las lámparas estudiosas, como en la hipálague de Milton. Recuerdo haber recordado ya esa figura, en este lugar, y después aquel otro epíteto que también define por el contorno, el árido camello del Lunario, y después aquel exámetro de la Eneida, que maneja y supera el mismo artificio:

Ibant obscuri sola sub nocte per umbras.

Estas reflexiones me dejan en la puerta de su despacho. Entro; cambiamos unas cuantas convencionales y cordiales palabras y le doy este libro.

Si no me engaño usted no me malquería Lugones, y le hubiera gustado que le gustara algún trabajo mío. Ello no ocurrió nunca, pero esta vez usted vuelve las páginas y lee con aprobación algún verso, acaso porque en él ha reconocido su propia voz, acaso porque la práctica deficiente le importa menos que la sana teoría.

En este punto se deshace mi sueño, como el agua en el agua.

La vasta biblioteca que me rodea está en la calle México, no en la calle Rodríguez Peña, y usted Lugones se mató a principios del treinta y ocho. Mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible. Así será (me digo) pero mañana yo también habré muerto y se confundirán nuestros tiempos y la cronología se perderá en un orbe de símbolos y de algún modo será justo afirmar que yo le he traído este libro y que usted lo ha aceptado.

J.L.B. Buenos Aires, 9 de agosto de 1960.

lugones_y_borges_reducc

 

Redacción I.B.E.

 

 

 

 

Información Adicional